Keililly de la Mora: Como si hubiera caído en un hueco y no podía salir.

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´Keililly de la Mora

A continuación una transcripción de Cubalex del testimonio testimonio de Keililly de La Mora en entrevista con ADNCuba

¿Por qué la encarcelan?

La represión comenzó cuando me uní a la #CampañadelosGirasoles que se hizo por la #libertad de #JoséDanielFerrer y al #activismo que vengo haciendo.

Me acusaron de desacato, resistencia, propagación de epidemias y desobediencia. No dejaron presentar testigos en el juicio.Cuando yo venía por la calle Gloria, me encuentro con un vecino que venía para la casa, le pregunto si me podía acompañar, veníamos juntos. Le pregunté días después si a él lo habían citado, me dijo que “no, a ti te citaron por lo que tú haces”.

Dentro de la prisión

Desde que entré a la prisión me entregué en huelga de hambre. A partir de ahí me dijeron que era indisciplina, que no iba a tener beneficios, que no iba a tener nada. Me golpearon, porque estando en huelga de hambre yo no podía estar en aislamiento, tenía que estar en celda (de castigo). No estaba de acuerdo y ahí me golpearon. Me tiré en el piso, se me montaron arriba, me golpearon por la espalda y me pusieron el uniforme (de presos) a la cañona.Sufrí represión por parte de las reclusas, porque cuando yo entré el colectivo tenía teléfono, lo tenían ahí permanente en el colectivo. Al entrar yo y empezar a hacer denuncias de lo que estaba pasando, sacaron los teléfonos de los colectivos y lo pusieron en un local para todas las reclusas.

Las reclusas normalmente hablaban ahí, yo no, a mí me llevaban a la dirección, me daban el teléfono de la dirección con la directora del centro y la misma directora me marcaba los números a los que yo tenía que llamar, tenía que llamar a mi mamá, a mi papá o a mi esposo. A las personas como dicen ellos que tienen influencia positiva, porque los activistas, según ellos, me obligaban a hacer denuncias, eran los que me influenciaban a que yo hiciera las cosas que yo hacía dentro de la prisión.

Atenté contra mi vida también allí, por la impotencia, quería poderme defender y no podía. Me estaban provocando para que yo cometiera delitos dentro de la prisión. Creo que a mí me afectó, porque atentar contra mi vida no lo había intentado. Preferí hacerme algo yo, matarme yo, que aguantar todo eso.Agradezco toda la presión que hicieron, si no en estos momentos no estaría afuera. Cumplí nueve meses y seis días de sanción. En el momento que me sueltan, me dicen que si yo sacaba el pie (hacer activismo, hacer esto, denunciar las cosas que sufrí allí) habría consecuencias.

Me dijeron que yo estaba en libertad condicional, que no podía hacer nada en contra del gobierno, que tenía que ir del trabajo a la casa.Yo salí el día 11 y fui al Ministerio del Trabajo, pero no había nada, solo construcción que es para hombres, ni para limpiar piso. Yo tengo que presentarme el día 29 ante el juez de ejecución a presentarle una oferta de trabajo, cosa que yo no podré llevarle porque no tengo empleo.La Seguridad del Estado cada vez que iba, siempre me decía que yo estaba sola, que sólo mi mamá, mi papá y mi marido hacían algo por mí. Yo nunca creí en ninguna de sus palabras, sabía que no me iban a abandonar. Había momentos que me escapaba para llamar a José Daniel o a Raúl, para decirles sobre mí, ellos me decían que no dejaban de luchar por mí.
Actualmente que estoy en “libertad”, porque estoy presa en domicilio, no han dejado de hacer por mí. Sufrí mucho ver a mi papá cuando llegaba verlo de lejos por una cerca, sufrí no tener el abrazo de mis padres, de mi esposo, y ver muchas reclusas llorar por no poder ver a sus hijos por la Covid. Es duro. Lo que sufren nuestras hermanas en prisión que tienen hijos.

Conmigo tuvieron represión, me velaban todos los movimientos, no me perdían ni pie ni pisada, no podía pasarle una carta a mi esposo ni nada. Tuve 3 pabellones conyugales en los que a mi esposo lo registraban todo. Al principio hubo corrupción dentro de la prisión y cambiaron los directivos, mejoró un poco la alimentación, pero el trato con las presas era peor. Ellas me culpaban, decían que por culpa mía habían botado a la directora. Yo les decía que si no tenía ya acceso al teléfono ni nada, cómo iba a estar denunciando.

Las guardias les permitían a algunas reclusas que tuvieran sus compromisos dentro, que convivieran juntas y eso no se puede hacer. Las mismas guardias les compraban bebidas alcohólicas a las reclusas. Hubo un caso de una guardia que estafó a dos internas con 20 mil pesos a cada una, que ahora recientemente la sancionaron, creo que fue cinco años y dos meses lo que le echaron a esa guardia. Por casos como ese fue que hubo cambio de mandato, que no fue por culpa mía. Al final las reclusas se dieron cuenta que no era culpa mía, pero al principio sí me reprimían.

Lo que me llevó a mi a cometer los dos intentos de suicidio que tuve, fue sentirme ahogada, asfixiada, no tenia cómo defenderme, no podía decirle nada a mi papá, a mi familia, no podía decirles, las llamadas eran en la dirección. Como si hubiera caído en un hueco y no podía salir. Una vez intenté ahorcarme, me cogieron ya morada, y la segunda, cuando me encajé la aguja, me decía, yo no voy a aguantar el año y medio. Yo sabía que estaban luchando por mí, pero la represión no me dejaba, me cerré, me fui por una salida fácil, pero fue la misma represión lo que me llevó a eso.

Agradecer a todos que nunca me abandonaron, que todos con su apoyo, poquito, mucho, más, hoy estoy aquí sana y libre.#PatriayVida!