El papel de las Organizaciones de la Sociedad Civil para construir democracias fuertes e inclusivas

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Intervención de Laritza Diversent en la Cumbre de las Américas

Históricamente todo el mundo sabe que el sistema cubano no participa del sistema. Incluso hay un poco de confusión respecto a cuál es el estatus del estado cubano ante las organizaciones del sistema. Esta indefinición ha afectado muchísimo el trabajo de las organizaciones de la Sociedad Civil (OSC). Las cubanas hoy están excluidas de participar en condiciones de igualdad con otras organizaciones de los estados miembros.

Es algo que hemos venido planteando pero que, afecta especialmente la visibilidad del trabajo que realizan en el terreno las organizaciones y también priva al sistema interamericano de conocer información sobre la situación de los derechos humanos en Cuba.

Esto se ha agudizado luego de las protestas del 11 de julio, con los derechos civiles y políticos reprimidos. Además que se está agravando la condición económica y social de la isla. Mientras tanto, todavía en la región se ve a Cuba como una especie de paraíso, donde hay igualdad de condiciones para acceder a la educación, donde las mujeres viven sin problemas. Sin embargo, desde las organizaciones de la Sociedad Civil tenemos información que difiere de todo eso.

Me gustaría referirme a que Cuba todavía es parte del sistema de la Organización de Estados Americanos. Cuba firmó la declaración de los derechos y deberes del hombre, la resolución sobre prevención, defensa y democracia de América Latina, y además aprobó la resolución que creó la CIDH. Por tanto, ha firmado todos los tratados fundacionales de la organización y además, no ha tomado ninguna acción para declarar la carta de la OEA que también es firmante de este documento.

Cuba en 1962 fue expulsada por haberse alineado al marxismo leninismo. Esta resolución se dejó sin efecto en 2009, pero ya en 1975 Cuba podía tener relaciones con casi todos los países de la región. O sea, Cuba nunca fue expulsada, aunque el gobierno por ejemplo el 31 de enero recordó que Cuba ya no forma parte del sistema. Esto no es cierto, Cuba jamás ha denunciado la carta de la OEA y por lo tanto sigue teniendo los compromisos que desde 1948 asumió con el sistema.

Sin embargo, la posición del estado cubano ha sido no reconocer ninguna autoridad de la OEA y decir por supuesto, que no forma parte del sistema, no responde las comunicaciones de la CIDH, no ha asumido ninguno de los compromisos en materia de derechos humanos que se exigen con el sistema.

Basado en esto, bueno la posición de la OEA ha sido bastante contradictoria, por una parte, a pesar de que la CIDH lleva varios años incluyendo a Cuba en el capítulo IV, uno de los países donde la situación es más grave.

Ahora, la asamblea general no ha emitido ninguna resolución respecto a la situación de derechos humanos en Cuba.

Consideramos que lo anterior, manda un mensaje bastante peligroso a los países de la región. Esto es particularmente preocupante para nosotros como organización de la sociedad civil.

El un primer punto, si bien la OEA está compuesta por diferentes estados, el hecho que Cuba no esté participando en las actividades, no quiere decir que la Asamblea General no tenga por qué preocuparse por la situación actual que se vive en la isla.

A raíz de las protestas del 11 de julio, por ejemplo, la Asamblea General, el Consejo Permanente, iba a analizar la situación de las protestas en Cuba, la violencia que se generó, pues la sesión fue suspendida, y no se trató más el tema de Cuba.

Esto provoca consecuencias no sólo para la población cubana, sino para la cantidad de presos políticos que tenemos en la isla. La invisibilidad del trabajo de las organizaciones de la sociedad civil no puede seguir.

Y si bien ha sido un argumento recurrente decir de que están logrando un acercamiento al estado cubano, que quieren crear nuevos mecanismos. Hemos escuchado de manera reiterada de que se está tratando de hacer un acercamiento, sin embargo, se está excluyendo a las organizaciones de la sociedad civil de participar en las actividades de la OEA.

La OEA está perdiendo la oportunidad de conocer de las organizaciones en el terreno, qué es lo que está pasando de manera directa ante la imposibilidad de tener presencia en la isla, y ante la imposibilidad de una comunicación directa con el gobierno.

Por ejemplo, para estos eventos hay que estar registrados, y para registrarse ante la OEA se necesita un acta constitutiva y además hay que presentar estados financieros. Las OSC cubanas no pueden obtener registro legal.

Basado en estos requisitos, solo pueden registrarse las organizaciones que son afines al gobierno y que defienden al gobierno. Hablamos de los Comité de Defensa de la Revolución, o la Federación de Mujeres Cubanas, que tienen una posición ideológica al Partido Comunista, y que su trabajo ha sido invisibilizar la situación tanto de derechos humanos, como también la situación económica en el país.

Las OSC que son reprimidas, perseguidas y las que realmente defienden los derechos humanos, no podrían participar con identidad propia.

Cubalex, en el 2015, participó a través de otra organización. No pudimos participar con la identidad y representando a Cuba. ¿por qué? porque no teníamos registro dentro del país y tampoco podíamos presentar todos esos requisitos.

Hemos pedido, por lo menos yo personalmente, dos veces, que se flexibilicen esos requisitos, y hasta ahora, pues no hemos obtenido ninguna respuesta.

Pero hoy estamos viendo que la situación que están viviendo las OSC cubanas, también la están pasando algunas organizaciones nicaragüenses que están perdiendo el registro, la están pasando organizaciones venezolanas.

Y la OEA no sólo puede flexibilizar este requisito, sino, que es necesario que lo haga. Es importante no invisibilizar el trabajo de lo que está pasando o las organizaciones, especialmente aquellas que son perseguidas en Venezuela, Nicaragua y Cuba.

Y este es mi mensaje, especialmente por que es una forma de discriminación, al menos como lo hemos visto nosotros por exclusión. Además es una forma de discriminación, el privilegio que tiene hoy el gobierno cubano.

Nicaragua y Venezuela han denunciado la carta de la OEA, por las presiones que han recibido por parte del organismo internacional, algo que no ha pasado con Cuba. Cuba no ha tenido necesidad de denunciar la carta de la OEA porque no se ha ejercido ningún tipo de presión.

Tampoco se ha aplicado la carta democrática interamericana de derechos humanos para el paradigma democrático. Cuba tiene las puertas abiertas para que regrese a la OEA si cumple con los principios, pero no ha habido ninguna posición clara con respecto a la carta democrática interamericana de 2001 y hasta la fecha no ha habido ninguna acción por parte de la Asamblea General de la OEA con respecto a Cuba. Eso nos está afectando a todos, a todas las organizaciones de la sociedad civil en Cuba, aquellas que no pueden contar con registros, y aquellas en las que se está invisibilizando el trabajo. Las necesitamos en el contexto actual, donde hay más de mil personas privadas de libertad por ejercer sus derechos fundamentales.