Cubalex alerta sobre el traslado del preso político Lisandro Betancourt Escalona hacia la prisión conocida como “El Típico viejo”, ubicada junto a la Prisión Provincial de Las Tunas, también conocida como “El Típico”, donde se encontraba recluido anteriormente.
Según la información recibida, el traslado se produjo como represalia por las constantes denuncias que ha realizado sobre las condiciones dentro del sistema penitenciario. Además, las autoridades no le permitieron recoger sus pertenencias personales antes de ser movido de centro, lo que agrava aún más su situación de vulnerabilidad.
Su estado es crítico y de alto riesgo. El preso político, quien ha pasado 37 años en prisión, presenta un grave deterioro físico: le faltan ambas manos y padece múltiples enfermedades crónicas que se han agravado con el tiempo y la falta de atención médica adecuada. Entre sus condiciones más severas se encuentran la parálisis total de la pierna izquierda, la pérdida de la visión en un ojo y daños graves en el otro, estos últimos como consecuencia de una agresión policial.
La semana anterior, Betancourt había denunciado públicamente las condiciones extremas en las que sobreviven las personas privadas de libertad en dicho centro penitenciario, con especial énfasis en quienes padecen enfermedades.
Según su testimonio, en el área médica de la prisión había al menos ocho reclusos con tuberculosis y tres con hepatitis, todos en estado de desnutrición crítica.
De acuerdo con su denuncia, la alimentación es extremadamente insuficiente, reducida a pequeñas raciones sin valor nutricional, lo que contribuye al deterioro acelerado de la salud de los internos. También señaló entonces que las personas enfermas permanecen en condiciones de abandono, sin acceso a medicamentos ni a tratamientos adecuados, en un contexto de desatención sistemática.
En medio de esta situación de abandono, desnutrición y falta de garantías básicas, al menos cuatro reclusos han fallecido en los últimos meses dentro de ese penal.
Cubalex advierte que el traslado de Betancourt no solo constituye un acto de represalia, sino que incrementa el riesgo para su vida, dadas sus condiciones de salud y el entorno en el que se encuentra recluido.