Escalada represiva en Kilo 8: presos políticos denuncian huelga de hambre, celdas de castigo y amenazas

La situación de los presos políticos recluidos en la prisión Kilo 8, en Camagüey, continúa deteriorándose. Cubalex ha recibido en los últimos días nuevas denuncias que evidencian un patrón de represión, hostigamiento y castigos contra quienes denuncian las condiciones del penal o ejercen cualquier forma de protesta.

Uno de los casos más alarmantes es el del preso político Carlos Alain Abrahantes Valdés, quien estuvo varios días en huelga de hambre. Según la información recibida por Cubalex, permanece recluido en una celda de castigo, sin acceso a agua, electricidad ni colchón.

Con esta protesta, Abrahantes Valdés exige la libertad de todas las personas encarceladas por motivos políticos y denuncia las graves violaciones de derechos humanos, las condiciones inhumanas de reclusión y los abusos cometidos por las autoridades penitenciarias.

Amenazas contra quienes denuncian

Las denuncias recibidas también apuntan a un incremento de las represalias contra los presos políticos de Kilo 8.

De acuerdo con la información recopilada por Cubalex, recientemente todos los presos políticos del penal fueron citados a la oficina de Orden Interior, donde fueron amenazados por las denuncias que han logrado salir de la prisión.

Durante ese encuentro les advirtieron que, si continuaba divulgándose información sobre lo que ocurre dentro del centro penitenciario, podrían ser trasladados a prisiones de otras provincias o sometidos a un régimen de máxima severidad.

Los testimonios señalan como principal responsable de este patrón represivo al director del penal, el mayor Leonardo Suárez Reyes, quien además ha sido señalado por presuntas prácticas de corrupción relacionadas con el desvío de alimentos destinados a la población penal.

Las denuncias describen un ambiente marcado por amenazas constantes, provocaciones, abuso de poder, torturas y otros malos tratos contra los presos políticos.

Entre las personas afectadas se encuentra el preso político Fausto René Ramos Ramírez, quien fue trasladado por la fuerza a una celda de castigo tras denunciar públicamente las condiciones existentes en Kilo 8.

A finales de junio, Ramos Ramírez alertó sobre múltiples irregularidades dentro del penal. Denunció que las autoridades impiden el acceso a un régimen de menor severidad incluso a reclusos que cumplen los requisitos establecidos por la legislación vigente.

También informó que los presos permanecen largas horas sin servicio eléctrico y denunció hechos de violencia entre reclusos e incluso intentos de violación dentro del establecimiento.

Asimismo, señaló irregularidades en los procesos de traslado y concesión de beneficios penitenciarios. Según su testimonio, mientras algunos reclusos esperan durante años decisiones previstas por la ley, otros acceden a esos beneficios en circunstancias que generan serias dudas sobre la transparencia del sistema.

Pocos días después de hacer públicas estas denuncias, el 30 de junio, Ramos Ramírez fue enviado a una celda de castigo, en lo que constituye una aparente represalia por ejercer su derecho a denunciar.

El preso político Danisbel Labrada Morales también ha realizado varias denuncias desde ese penal. Le niegan la dieta alimenticia, pese a su estado de desnutrición y agregó que él, junto con Carlos Abrahantes y Luis Alberto Palacio, al ser de Cienfuegos, no pueden recibir visitas de sus familiares en Kilo 8 porque no hay transporte. Además, en la cárcel tampoco aceptan el dinero que les transfirieron.

Preocupa el estado de salud mental de Leandro Cerezo Sirut

Cubalex también recibió información sobre el grave deterioro del preso político Leandro Cerezo Sirut, condenado a cadena perpetua en 2007 tras intentar secuestrar una aeronave para escapar de Cuba.

De acuerdo con las denuncias recibidas, Cerezo Sirut presenta un severo deterioro de su salud mental. Actualmente no habla, no come y ha dejado incluso de asearse.

Hace aproximadamente dos semanas fue sacado de la pequeña celda en la que permaneció recluido durante casi 19 años. Durante ese prolongado período de aislamiento, además, habría sido víctima del robo sistemático de los alimentos que su familia tenía autorización para llevarle una vez al mes.

Su estado requiere atención médica especializada urgente e independiente.

Las denuncias recibidas por Cubalex muestran un patrón de represalias contra las personas privadas de libertad que denuncian abusos o ejercen formas pacíficas de protesta. El uso de celdas de castigo en condiciones degradantes, las amenazas, los traslados arbitrarios y las represalias por denunciar violaciones de derechos humanos son incompatibles con los estándares internacionales para el tratamiento de las personas privadas de libertad, en particular con las Reglas Mandela.

Cubalex exige el cese inmediato de las represalias contra los presos políticos recluidos en Kilo 8, garantías para su integridad física y psicológica, atención médica adecuada para quienes la requieren y la liberación inmediata e incondicional de todas las personas privadas de libertad por motivos políticos en Cuba.

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