Resumen
El 2 de julio fue la jornada con mayor número de incidentes registrados: 35, de los cuales 21 estuvieron vinculados al evento por el aniversario del 4 de julio.
Entre los casos más graves se encuentran la desaparición temporal, tortura y simulacro de fusilamiento contra los expresos políticos Alexander Díaz Rodríguez y José Elías González Agüero, así como la desaparición forzada y agresión física contra Mario Alberto Hernández Leyva.
Entre el 23 de enero y el 18 de septiembre de 2026, Cubalex documentó al menos 86 incidentes de represión relacionados directamente con la Embajada de Estados Unidos en La Habana o con Mike Hammer, encargado de negocios de la sede diplomática.
Los incidentes fueron agrupados en 26 fechas y nueve episodios represivos. De los 86 casos documentados, tres tuvieron como víctima directa a Mike Hammer, mediante actos de repudio y campañas de descrédito organizados por el régimen cubano.
Los 83 incidentes restantes tuvieron como víctimas a activistas, periodistas, opositores y familiares de presos políticos, quienes fueron objeto de acciones represivas debido a su relación con la Embajada de Estados Unidos o con Hammer, o por su intención de participar en actividades organizadas por la representación diplomática.
El análisis de los incidentes permite identificar un patrón recurrente: la represión se intensifica durante las 24 a 72 horas anteriores a los eventos de la Embajada, mediante vigilancia, sitios domiciliarios, citaciones policiales, amenazas, interrogatorios y otras formas de hostigamiento destinadas a impedir que las personas asistan.
En varios episodios también se registraron acciones represivas durante el propio día del evento, con picos particularmente elevados de incidentes.
Enero, julio y septiembre: los principales picos de represión
Los mayores niveles de represión relacionados con actividades de la Embajada se registraron en enero, julio y septiembre.
La alerta emitida el 28 de enero confirma que las acciones represivas de ese periodo estuvieron relacionadas con una recepción vinculada al 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos.
En julio se produjo otro incremento significativo de la represión alrededor de las actividades por el aniversario de la independencia estadounidense. El 2 de julio fue, hasta el momento, la jornada con mayor cantidad de incidentes registrados durante 2026: 35 en total, de los cuales 21 estuvieron directamente vinculados con el evento de la Embajada.
En septiembre, el nuevo pico represivo estuvo relacionado con el evento denominado “Noches americanas”.
Los episodios de enero y julio relacionados con las celebraciones de la independencia de Estados Unidos comparten, además, un grupo de víctimas recurrentes: Dagoberto Valdés Hernández, Yoandy Izquierdo Toledo, Henry Constantin Ferreiro, Camila Acosta Rodríguez, Boris González Arenas, Ángel Juan Moya Acosta y Berta de los Ángeles Soler Fernández, entre otros.
La reiteración de estas personas entre las víctimas evidencia que las acciones represivas no se limitan a impedir la asistencia puntual a un evento, sino que afectan de manera continuada a integrantes de la sociedad civil que mantienen vínculos con la representación diplomática estadounidense.
Casos graves: desapariciones, torturas y agresiones físicas
Entre los incidentes documentados se encuentran hechos de especial gravedad por la intensidad de la violencia empleada y por la privación arbitraria de libertad.
El 2 de julio, los expresos políticos Alexander Díaz Rodríguez y José Elías González Agüero fueron detenidos con el objetivo de impedirles asistir a la recepción por el aniversario del 4 de julio en la Embajada de Estados Unidos.
Díaz Rodríguez permaneció casi tres días incomunicado, fue trasladado entre distintas unidades policiales y denunció haber sido sometido a torturas. Según su testimonio, fue golpeado reiteradamente, abandonado en el monte junto a González Agüero, obligado a desnudarse y amenazado de muerte.
“Me secuestraron. Me desnudaron. Me golpearon. Me apuntaron con una pistola simulando una ruleta rusa”, relató Díaz Rodríguez posteriormente.
El expreso político describió las agresiones como torturas que, según afirmó, no había visto “ni por televisión hace 50 años”. Entre los hechos denunciados se encuentra un simulacro de fusilamiento, después de que un agente le apuntara con una pistola a la cabeza.
El caso fue seguido además por acciones represivas contra el entorno familiar de José Elías González Agüero. Ese mismo mes, su esposa e hija fueron objeto de represalias, de acuerdo con la información documentada.
Otro de los casos graves registrados el 2 de julio fue la desaparición forzada y agresión física de Mario Alberto Hernández Leyva. Su caso ocurrió en la misma jornada en que se registró el mayor número de incidentes represivos vinculados con la Embajada durante el año.
Estos hechos muestran que el hostigamiento relacionado con las actividades diplomáticas puede escalar desde medidas de vigilancia e intimidación hasta privaciones de libertad, desapariciones temporales y violencia física.
Un patrón de represión preventivo
Los episodios documentados presentan características similares. En las horas y días previos a los eventos de la Embajada, las autoridades cubanas despliegan acciones dirigidas a impedir o desalentar la participación de integrantes de la sociedad civil.
Entre las medidas identificadas se encuentran:
- vigilancia policial y de agentes de la Seguridad del Estado;
- sitios domiciliarios;
- citaciones a unidades policiales;
- amenazas;
- interrogatorios;
- detenciones;
- incomunicación;
- agresiones físicas;
- desapariciones temporales;
- represalias contra familiares.
La concentración de estas acciones entre 24 y 72 horas antes de los eventos permite identificar un carácter preventivo de la represión: las autoridades actúan antes de las actividades para reducir la posibilidad de que determinadas personas puedan acudir a ellas.
Los incidentes registrados el mismo día de los eventos constituyen un segundo momento de intensificación del patrón represivo.
La información documentada muestra que la represión no se dirige únicamente contra quienes efectivamente participan en actividades de la Embajada. También alcanza a personas identificadas por las autoridades como cercanas a la representación diplomática o a su encargado de negocios.
De los 86 incidentes registrados, 83 tuvieron como víctimas a integrantes de la sociedad civil —incluidos activistas, periodistas, opositores y familiares de presos políticos—, mientras que tres estuvieron dirigidos directamente contra Mike Hammer mediante actos de repudio y campañas de descrédito.
La reiteración de incidentes alrededor de eventos concretos y la presencia de víctimas recurrentes permiten identificar un patrón sostenido de hostigamiento contra sectores de la sociedad civil cubana por su relación con la Embajada de Estados Unidos y con Mike Hammer.
Los datos documentados por Cubalex evidencian que las actividades de la representación diplomática estadounidense han estado acompañadas de un incremento de acciones represivas contra personas que buscan relacionarse con ella o participar en sus eventos.