La ONU debe ser un espacio seguro para la sociedad civil y las personas deben ser el centro del debate sobre Cuba

Resumen

Cubalex denuncia conductas intimidatorias de la delegación cubana en la ONU y exige medidas para garantizar la participación segura de la sociedad civil.

La organización pide a Naciones Unidas que aclare qué protocolos aplica para prevenir y responder a las represalias contra activistas y organizaciones cubanas.

Cubalex insta a la comunidad internacional a centrar el debate sobre Cuba en la crisis humanitaria, las responsabilidades del Estado y la protección de los derechos y libertades de la población.

En la última semana, la delegación del Gobierno cubano protagonizó en la sede de la ONU en Nueva York conductas que Cubalex considera incompatibles con un espacio multilateral. El 27 de octubre, durante el debate de la Asamblea General sobre el embargo, miembros de la delegación se acercaron al podio y hubo gritos y golpes en la mesa que obligaron a suspender brevemente la sesión. Ese mismo día, trascendió un video donde se observa al primer secretario de la Misión Permanente de Cuba en la ONU, Richard Tur de la Concepción, golpeando el celular de un funcionario estadounidense que grababa.

El 28 de octubre, previo a la votación de la resolución relacionada al embargo, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla pidió desde la tribuna que expulsaran de la sala a un representante de la sociedad civil cubana, el secretario general de la Asamblea de la Resistencia Cubana, Orlando Gutiérrez-Boronat. Asimismo, lanzó calumnias contra él y contra el líder de la UNPACU, José Daniel Ferrer, también presente.

No es la primera vez. El 7 de julio pasado, la delegación protestó durante otro debate de la Asamblea General. El 19 de octubre, diplomáticos cubanos gritaron consignas contra personas disidentes a las puertas de un evento paralelo.

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Un espacio seguro, sin importar el perfil

La ONU debe ser un espacio seguro para la participación de la sociedad civil. Toda persona u organización que tenga la oportunidad de participar tiene derecho a hacerlo, sea cual sea su perfil. Ningún Estado puede usar su posición de delegación para intimidar a quien participa, impedirle hablar o pedir su expulsión. Es un problema de seguridad y de participación. No es política partidista ni una disputa entre Estados.

Un patrón, no un hecho aislado

Cubalex ha registrado decenas de eventos de represión transnacional entre 2022 y 2026, casi todos fuera de Cuba. Incluyen vigilancia, presencia intimidatoria de funcionarios diplomáticos y seguimiento a activistas durante sesiones del Consejo de Derechos Humanos y actividades paralelas. Los órganos de tratado ya expresaron preocupación por las restricciones a la salida del país para participar en mecanismos internacionales y por las represalias contra quienes cooperan con la ONU. En abril anterior, el Estado cubano también usó las reglas y procedimientos de la ONU para intentar impedir que activistas mujeres intervinieran en el Foro Afrodescendiente en Ginebra.

La ONU cuenta con un sistema para dar seguimiento a las represalias por cooperar con sus mecanismos. Aun así, las organizaciones y personas cubanas hemos tenido que reunirnos con esa sección antes de cada participación para advertir del riesgo. Muchas de las personas que participamos fuimos forzadas al exilio. Preguntamos: ¿por qué la ONU no adopta medidas para impedir que un Estado actúe así en sus propios espacios? ¿Qué protocolo y qué punto focal se aplican en la sede de Nueva York? Hasta ahora, no hay consecuencias.

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La votación no resuelve el problema de fondo

El 28 de octubre, la Asamblea General aprobó la resolución sobre el embargo con 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones. Cubalex no lee ese resultado como una victoria ni una derrota de ningún Estado. Lo que muestra es que ya no basta con repetir cada año una votación.

Hoy hay una crisis humanitaria en Cuba. La pregunta que debe hacerse la comunidad internacional es quién es responsable de ella y cómo se resuelve, y no solo si una medida externa hace daño. El Estado cubano está obligado a usar el máximo de los recursos disponibles para proteger a su población. Los datos públicos muestran que no lo está haciendo: decisiones sobre la tierra, el comercio exterior, las divisas, la ayuda humanitaria y las asociaciones dependen solo de él. En vez de rendir cuentas, se presenta como una plaza sitiada y traslada su responsabilidad a otro Estado. Cubalex no desconoce que las sanciones y el cumplimiento excesivo de bancos y empresas afectan a la población, pero eso no sustituye la responsabilidad del Estado cubano.

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Esa responsabilidad es acumulada. En Cuba no se puede expresar libremente la opinión, asociarse ni elegir al propio gobierno, y la represión de las protestas del 11 de julio de 2021 es su expresión más visible. Sin esas libertades, el pueblo cubano no puede ejercer su libre determinación, que el Gobierno invoca en los foros internacionales.

Lo que pedimos

  • A la Presidencia de la Asamblea General y a la Secretaría de la ONU: que informen qué medidas adoptaron ante la conducta de la delegación y qué protocolo de seguridad y acceso se aplica a la sociedad civil invitada a la sede.
  • Al Secretario General y a la Subsecretaría General de Derechos Humanos: que aclaren qué mecanismo de prevención y respuesta a las represalias se aplica en Nueva York y que se pronuncien sobre estos hechos.
  • A los Estados Miembros: que centren el debate en la crisis humanitaria y en las responsabilidades, con datos públicos y una evaluación independiente que separe el efecto de las medidas externas del de las decisiones internas.
  • Al Estado cubano: que cese la intimidación de quienes participan en la ONU, rinda cuentas por la crisis y garantice las libertades de expresión, asociación y participación política.

Cubalex seguirá documentando estos hechos. Las personas, y no los Estados, deben estar en el centro.

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