Summary
Cubalex identificó a más de 100 personas afectadas por acciones represivas contra periodistas, comunicadores independientes y personas de su entorno durante 2026.
La frecuencia mensual de los incidentes estuvo entre 25 y 40 eventos hasta el cierre de octubre.
Mayor gravedad y duración de las agresiones: de detenciones breves y desapariciones forzadas de corta duración a prisión prolongada, procesos penales, amenazas de condenas elevadas y presión para abandonar el país.
Las detenciones de los periodistas independientes Camila Acosta, Adelth Bonne Gamboa y Yoani Sánchez, marcaron una nueva escalada represiva contra la prensa independiente en Cuba durante esta semana. Las acciones estuvieron acompañadas de vigilancia policial, interrogatorios, violencia, amenazas y restricciones a la libertad de movimiento.
A este escenario se sumaron las citaciones policiales contra integrantes de proyectos audiovisuales independientes, como Fuera de la Caja, y la vigilancia sobre el periodista Boris González Arenas, en un contexto de operativos dirigidos a impedir que periodistas y comunicadores participen en actividades organizadas por representaciones diplomáticas extranjeras.
Estos hechos no constituyen episodios aislados. Los registros del equipo de Monitoreo de Cubalex correspondientes a 2026 muestran que el aparato represivo cubano mantiene un patrón sostenido de hostigamiento contra un núcleo de periodistas y comunicadores independientes, pero ha incrementado la intensidad de las medidas utilizadas contra algunos de ellos.
Los datos recopilados por Cubalex permiten identificar a más de 100 personas afectadas durante 2026, entre periodistas, comunicadores independientes, familiares y otras personas de su entorno.
Hasta el último cierre de octubre, el número de eventos mensuales osciló entre 25 y 40. Los periodistas representaron de manera constante entre el 8 % y el 13 % del total de incidentes registrados.
Lo que ha cambiado en los últimos meses es la gravedad de las acciones y sus consecuencias para las personas afectadas.
Durante el primer trimestre predominaron las detenciones breves, acompañadas de desapariciones forzadas de corta duración, interrogatorios, amenazas y vigilancia. Posteriormente, el patrón evolucionó hacia formas de represión más duraderas y lesivas: prisión prolongada, procesos penales, peticiones fiscales de elevadas condenas, obstrucción de recursos legales, presión para abandonar el país y represalias contra familiares.
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La escalada, por tanto, se explica por el tránsito de medidas de hostigamiento temporal hacia mecanismos de castigo que comprometen durante períodos más largos la libertad, la seguridad y el ejercicio del periodismo independiente.
Operativos represivos vinculados a fechas y actividades específicas
Los registros también muestran que los picos de mayo, julio y septiembre estuvieron relacionados con fechas y actividades concretas, alrededor de las cuales las autoridades desplegaron operativos simultáneos de vigilancia, restricciones de movilidad y arrestos domiciliarios contra varios periodistas.
El 2 de julio, durante la recepción organizada por la Embajada de Estados Unidos en La Habana por el aniversario de la independencia estadounidense, se registraron nueve eventos represivos contra periodistas en una sola jornada.
El 18 de septiembre, varios comunicadores y periodistas amanecieron bajo vigilancia policial o sitiados en sus viviendas para impedirles asistir al evento “Noches americanas”, organizado por la Embajada estadounidense. Entre los afectados estuvieron Camila Acosta, Yoani Sánchez, Reinaldo Escobar, Boris González Arenas, Yunia Figueredo y Frank Correa.
El 1 de octubre también se registraron acciones de vigilancia contra integrantes del proyecto audiovisual Fuera de la Caja y otras personas, con el propósito de impedir su asistencia al juicio de Anna Bensi y su madre.
Estos episodios evidencian un patrón de represión preventiva: las autoridades identifican actividades que pueden propiciar el encuentro entre periodistas independientes, activistas y representantes internacionales y despliegan medidas para impedir su participación.
De las detenciones breves a la prisión prolongada
Uno de los cambios más preocupantes identificados por el equipo de Monitoreo es el incremento de los casos en los que el hostigamiento deriva en privaciones de libertad prolongadas y procesos penales.
El periodista Henry Constantin, director del medio La Hora de Cuba, fue detenido el 16 de septiembre y trasladado a la prisión de Kilo 7, en Camagüey, donde permanece encarcelado hace más de un mes. Su caso representa una de las expresiones más graves de la escalada represiva contra la prensa independiente durante el período analizado.
También preocupa la situación del creador de contenido Eduardo “Eddy” Ceballos. El 25 de mayo fue acusado de “estafa a un turista”, un día después de publicar un video sobre una zona militar abandonada. En junio, su madre denunció que sería juzgado por un tribunal militar por un presunto delito de espionaje. Ceballos continúa en prisión preventiva en el Combinado del Este.
Otro caso es el del comunicador Ángel Cuza Alfonso, detenido violentamente el 30 de abril en la vía pública mientras se encontraba con su hija menor de edad. Posteriormente, se le imputó una nueva causa y fue trasladado al Combinado del Este.
Estos casos muestran cómo las autoridades utilizan el sistema penal para prolongar las consecuencias de la persecución y convertir el ejercicio de la libertad de expresión en un motivo de criminalización.
Sin embargo, la gravedad de las detenciones breves también ha aumentado. El caso de Francisco (Frank) Correa evidencia que incluso las privaciones de libertad de corta duración pueden incluir prácticas especialmente degradantes y peligrosas.
El 19 de agosto, Correa fue detenido mientras realizaba una entrevista y permaneció durante horas en paradero desconocido. Los agentes le incautaron dinero y su acreditación de Diario de Cuba, y posteriormente lo abandonaron en Candelaria, Pinar del Río, lejos de su lugar de residencia. El comunicador solo pudo regresar a La Habana durante la madrugada, primero en un camión de mercancías y después a pie.
Este episodio documenta una modalidad de castigo que combina detención arbitraria, incomunicación, despojo de pertenencias y abandono en lugares alejados.
La presión para abandonar Cuba como mecanismo de represión
Otro elemento relevante es el uso del exilio forzado como mecanismo para neutralizar a periodistas y comunicadores independientes.
Durante 2026, Cubalex registró cuatro propuestas de exilio, todas ocurridas entre julio y octubre. En estos casos, las autoridades utilizaron amenazas de prisión y posibles procesos penales para presionar a las personas afectadas a abandonar el país.
Austin Llerandi, director de Amanecer Habanero, salió de Cuba en septiembre junto a su esposa embarazada, después de recibir amenazas de encarcelamiento por parte de la Seguridad del Estado.
El 19 de octubre, el periodista José Antonio López Piña recibió un ultimátum de dos meses para abandonar el país, bajo la amenaza de que las autoridades le fabricarían causas penales si no lo hacía.
Estas prácticas buscan expulsar del espacio público a quienes documentan, denuncian y cuestionan las actuaciones del régimen. El exilio deja de ser únicamente una consecuencia de la persecución y se convierte en una herramienta utilizada directamente por las autoridades para silenciar voces críticas.
El hostigamiento también alcanza a periodistas en el exilio y a extranjeros
La persecución no termina necesariamente cuando los periodistas abandonan Cuba. Los registros de Cubalex también identifican acciones de hostigamiento transnacional contra comunicadores que continúan desarrollando su labor desde otros países.
El periodista José Luis Tan, exiliado en México, recibió amenazas a través de redes sociales, incluidas amenazas de muerte. Entre julio y septiembre se registraron cuatro eventos de este tipo. Las represalias contra su madre, que permanece en Cuba, forman parte del mismo patrón de presión contra el periodista a través de sus familiares.
Por otra parte, Magdiel Castro fue interrogado en el consulado cubano en España por un agente que llevaba una carpeta con publicaciones suyas. El episodio evidencia que las acciones de vigilancia e intimidación también pueden extenderse a espacios fuera del territorio nacional.
El registro además contiene cuatro eventos represivos contra tres comunicadores extranjeros que visitaban Cuba para documentar la situación del país.
Un patrón de hostigamiento sostenido y selectivo
Los hallazgos del equipo de Monitoreo de Cubalex confirman y amplían los patrones advertidos en el informe sobre la situación de los derechos humanos durante el primer semestre de 2026 y en las alertas públicas emitidas por la organización a lo largo del año.
El aparato represivo mantiene un hostigamiento constante contra un grupo de periodistas y comunicadores, mediante vigilancia, citaciones, amenazas, restricciones de movilidad y controles policiales. Sobre algunas de estas personas, las autoridades escalan posteriormente hacia formas más graves de persecución: detenciones prolongadas, procesos penales, encarcelamiento o presión para abandonar el país.
La represión contra periodistas y comunicadores independientes en Cuba se ha intensificado en gravedad. El cambio fundamental está en la transformación de las modalidades represivas y en sus consecuencias: de la detención breve al encarcelamiento prolongado, de la intimidación al procesamiento penal y del hostigamiento dentro del país al exilio forzado y la persecución transnacional.
La escalada de esta semana vuelve a poner de manifiesto que el Estado cubano no se limita a reaccionar ante publicaciones o denuncias concretas. También utiliza la vigilancia preventiva, las citaciones y las restricciones de movimiento para impedir que periodistas y comunicadores ejerzan sus derechos, establezcan contactos y participen en espacios de intercambio nacional e internacional.
Cubalex continuará documentando estas violaciones y denunciando los mecanismos utilizados para restringir la libertad de expresión, prensa, movimiento y asociación en Cuba.